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TEA / Autismo

Señales precoces del TEA: cuándo y cómo detectar el autismo

La detección temprana del TEA es el factor pronóstico individual más importante. La intervención en los primeros dos años de vida, cuando la plasticidad neuronal es máxima, puede modificar significativamente la trayectoria del desarrollo. Ninguna señal aislada es diagnóstica de TEA, pero el patrón de señales presentes justifica siempre la consulta profesional.

Señales de alerta en bebés: 0-12 meses

Las señales de alerta más tempranas se relacionan con el desarrollo social temprano: sonrisa social reducida o ausente (2-3 meses), poco contacto ocular, escasa atención conjunta (seguir la mirada del adulto), respuesta reducida al nombre propio (9-10 meses) y poca imitación de gestos y expresiones. La pérdida de habilidades previamente adquiridas (regresión) es siempre una señal de alarma que requiere derivación inmediata.

Atención: Un niño que decía algunas palabras y deja de decirlas, o que tenía contacto ocular y ya no lo busca, requiere evaluación urgente independientemente de la edad.

Señales de alerta a los 12-24 meses: el período clave

Hito esperadoEdad típicaSeñal de alerta
Señalar para pedir12 mesesNo señala
Señalar para compartir12-14 mesesNo comparte la atención
Primeras palabras significativas12-18 mesesAusencia de palabras comunicativas
Juego funcional14-18 mesesUso repetitivo de objetos
Frases de dos palabras24 mesesAusentes o muy reducidas

Señales a los 2-5 años: cuando el contexto social se amplía

Con el inicio de la escuela infantil (2-3 años), educadores y familias suelen detectar las primeras diferencias significativas: preferencia por jugar solo, conductas ritualistas y resistencia al cambio, intereses intensos y restringidos, conductas motoras estereotipadas (aleteo, balanceo), hipersensibilidad sensorial y dificultad para comprender las emociones de los demás.

¿Qué hacer si detectas señales de alerta?

El primer paso es consultar al pediatra de cabecera. Si hay indicios, derivará a servicios especializados: CDIAT (Centro de Desarrollo Infantil y Atención Temprana, gratuito hasta los 6 años), neuropediatría o psiquiatría infantil para el diagnóstico formal, y neuropsicología infantil para la evaluación del perfil de funcionamiento. Una herramienta como NeuroClarify puede ayudar a organizar las observaciones y preparar la primera consulta.

Preguntas frecuentes

El retraso en el lenguaje a los 18 meses puede tener muchas causas. La presencia o ausencia de otras señales (contacto ocular, atención conjunta, imitación) ayuda a determinar si el riesgo de TEA es elevado. El primer paso es una visita al pediatra con exploración completa y, si hay dudas, audiometría.
El diagnóstico puede hacerse de forma fiable desde los 18-24 meses por profesionales especializados. En casos de TEA de alto funcionamiento (nivel 1), el diagnóstico puede no establecerse hasta los 5-8 años o la adolescencia.

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